El stalking (acecho) es una forma de acoso que se caracteriza por la permanente vigilancia y control a la víctima. Estas circunstancias alteran la vida cotidiana de la víctima provocándole serios trastornos de ansiedad con consecuencias psicológicas que pueden llegar necesitar un largo tratamiento.

En 2015 se incluyó en el Código Penal como delito independiente, estableciendo dentro de los delitos contra la libertad, y ofreciendo así una respuesta penal a conductas graves que no se podían calificar como coacciones o amenazas. La pena prevista para el culpable es, alternativamente, o multa o prisión de tres meses a dos años. Eso sí, si la víctima es especialmente vulnerable por su edad, situación o enfermedad, el juez deberá imponer sí o sí la pena de prisión.

Una reciente sentencia rechaza la posibilidad de ampararse en un ‘estado de enamoramiento’ para conseguir una rebaja de la pena en el nuevo delito de acoso o ‘stalking’

La Audiencia Provincial de Madrid, ha resuelto recientemente un recurso, (sentencia de 27 de marzo de 2017), en un caso de condena por delito leve de coacciones que sería subsumible en el nuevo delito de acoso del artículo 172 ter del Código Penal, tal y como informa El País.

Lo curioso del caso es que la Sala rechaza la solicitud de atenuante por la “alteración psíquica por enamoramiento” del condenado hacia la víctima, pero el tribunal lo rechaza: “Esta justificación es manifiestamente incompatible con el actual delito de acoso, porque en su descripción ya se entiende incluida la obsesión por una persona, el empeño de mantener una relación con quien se está negando a ella. Lo que se castiga es, precisamente, la conducta de acosar, perseguir e insistir.”

“El “enamoramiento” no puede beneficiar al acosador  porque quien así actúa “debe asumir en estos casos la negativa de quien quiere que sea su pareja”, así como su libertad de decidir. Lo contrario supone incurrir en un ilícito penal.”

Las conductas que, según la ley, se consideran acoso son:

  • Vigilar, perseguir o buscar la cercanía física de la víctima, incluyendo conductas sean de proximidad física o de observación a distancia y a través de dispositivos electrónicos como GPS o cámaras de vídeo vigilancia
  • Establecer o intentar establecer contacto con la víctima a través de cualquier medio de comunicación o por medio de terceras personas: por ejemplo llamadas de teléfono, mensajes de Whatsapp, etc.
  • El uso indebido de sus datos personales para adquirir productos o contratar servicio, o hacer que terceras personas se pongan en contacto con ella: como los casos en los que el acosador publica un anuncio en Internet ofreciendo algún servicio que provoca que la víctima reciba múltiples llamadas
  • Atentar contra la libertad o el patrimonio de la víctima o de alguna persona próxima a ella.

Aunque en la mayoría de los casos el supuesto acosador no tiene una relación sentimental con la víctima, también se están denunciando casos en los que el que así actúa es expareja de la persona acosada, a la que presiona para que vuelva, lo que constituye un delito de violencia de género con agravación de la pena.

El tipo penal permite denunciar otros tipos de acosos, como podría ser perseguir y acosar a alguien por una deuda.

En esta clase de delito es necesaria la denuncia previa de la víctima o de su representante legal para ser investigado, a no ser que se trate de un caso de violencia de género o doméstica.

Primera sentencia del Tribunal Supremo sobre el “stalking” (delito de acoso): establece que la conducta para ser delito debe prolongarse el tiempo suficiente para provocar la alteración de la vida cotidiana de la víctima.

El Pleno de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo STS 324/2017, de 8 de mayo, Rec. 1775/2016, en la que ha sido ponente Antonio del Moral García, se ha pronunciado por primera vez sobre este nuevo delito de ‘stalking’ u hostigamiento. En esta sentencia, el Supremo establece que la conducta para ser delito debe tener vocación de prolongarse el tiempo suficiente para provocar la alteración de la vida cotidiana de la víctima, como dice el tipo penal.

La Sala recuerda que, en los intentos de conceptualizar el fenómeno del stalking desde perspectivas extrajurídicas –sociológica, psicológica o psiquiátrica- se manejan habitualmente una serie de notas: persecución repetitiva e intrusiva; obsesión, al menos aparente; aptitud para generar temor o desasosiego o condicionar la vida de la víctima; oposición de ésta….

En ese sentido, reitera: «No estamos en condiciones, ni se nos pide, de especificar hasta el detalle cuándo se cubren las exigencias con que el legislador ha querido definir la conducta punible (cuándo hay insistencia o reiteración o cuándo adquiere el estatuto de grave la necesidad de modificar rutinas o hábitos), pero sí de decir cuándo no se cubren esas exigencias.»

 

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 Fuentes:

http://noticias.juridicas.com/actualidad/noticias/10989-el-nuevo-delito-de-acoso-ilegitimo-o-stalking-art-172-ter-cp/

http://www.europapress.es/nacional/noticia-supremo-perfila-delito-stalking-requiere-continuidad-alterar-habitos-20170509143808.html

http://economia.elpais.com/economia/2017/05/08/mis_derechos/1494231449_320261.html