PENAS DE PRISIÓN A UNOS PADRES QUE ENCERRARON A SU HIJA MENOR DE EDAD EN UNA HABITACIÓN DURANTE 2 DÍAS POR MAL COMPORTAMIENTO.

PENAS DE PRISIÓN A UNOS PADRES QUE ENCERRARON A SU HIJA MENOR DE EDAD EN UNA HABITACIÓN DURANTE 2 DÍAS POR MAL COMPORTAMIENTO.

PENAS DE PRISIÓN A UNOS PADRES QUE ENCERRARON A SU HIJA MENOR DE EDAD EN UNA HABITACIÓN DURANTE 2 DÍAS POR MAL COMPORTAMIENTO.

 

Penas de hasta un año y cuatro meses de prisión, a dos padres que encerraron a su hija menor de edad en una habitación de su casa en Parla (Madrid) durante dos días por su mal comportamiento y colocaron un candado en la puerta para evitar que saliera.

En la sentencia, la Audiencia Provincial de Madrid en su Sección Cuarta condena al padre como autor de un delito de detención ilegal y otro de violencia en el ámbito familiar a un año y cuatro meses de cárcel, y a la madre a un año de prisión por el primero de los delitos. La Fiscalía pedía para ambos hasta seis años de cárcel. Además, los padres deberán indemnizar con 300 euros a su hija por el daño moral causado debido a la ilegítima privación de libertad.

Durante la vista oral, los acusados, de origen marroquí, defendieron que la menor, que era “un poco” conflictiva, no estuvo recluida en una habitación sin ventanas como dijo el fiscal, sino que estaba “castigada” sin salir de casa. La resolución considera probado que entre el 2 y el 4 de julio de 2013, los progenitores obligaron a su hija a permanecer en una habitación del domicilio familiar en Parla “en castigo por su mal comportamiento” y “cerraron la puerta con un candado“.

Durante su encierro, la menor escribió una nota pidiendo auxilio que un vecino encontró en el patio del edificio. Fue esta persona quien alertó a la Policía, que se personó en la vivienda y finalmente liberó a la joven el día 4 a las 19.00 horas. Cuando salió de la habitación, la hija presentaba contusiones en el rostro y tenía perforado el tímpano del oído izquierdo, que le había causado su padre pegándole un bofetón en la cara durante el encierro para obligarla a permanecer en la habitación.

 

FUENTE: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/10/04/madrid/1475573567_608173.html

 

HABLAR MAL A LOS HIJOS DE SU PADRE O SU MADRE ES MALTRATO.

HABLAR MAL A LOS HIJOS DE SU PADRE O SU MADRE ES MALTRATO.

En México ya está tipificado en el Código Civil y se puede penar hasta con la cárcel.

Muchos menores se encuentran en la terrible situación de tener que tomar parte por uno de sus progenitores en las disputas que se dan entre ellos.

Hablar mal a los hijos de uno de sus progenitores es una manera de infligir maltrato a nuestros hijos porque, por un lado les obliga a decantarse por uno u otro, y por otro, le haces sentirse culpable por amarlo.

Proteger a los hijos debería de ser el objetivo principal de padres y madres en las inevitables disputas en las que están inmersos en un proceso de separación/divorcio.

El desarrollo emocional equilibrado de un hijo requiere que, por parte de los padres, se trasmita que existe una aceptación incondicional del hijo,  Esta aceptación incondicional requiere también que ambos progenitores pongan a salvo, en presencia de sus hijos, la imagen del otro progenitor, y para ello es requisito imprescindible no hacer explícito que los hijos tomen partido, juzguen o evalúen la conducta de sus padres.

En México, desde el 10 de mayo de 2014 entró  vigor en el Distrito Federal las reformas al Código Civil que tipifican la alienación parental como un acto  violencia familiar.


Artículo 323 Septimus del Código Civil vigente de México DF

 

“Comete violencia familiar el integrante de la familia que transforma la conciencia de un menor con el objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con uno de sus progenitores.

La conducta descrita en el párrafo anterior, se denomina alienación parental cuando es realizada por uno de los padres, quien, acreditada dicha conducta, será suspendido en el ejercicio de la patria potestad del menor y, en consecuencia, del régimen de visitas y convivencias que, en su caso, tenga decretado. Asimismo, en caso de que el padre alienador tenga la guarda y custodia del niño, ésta pasará de inmediato al otro progenitor, si se trata de un caso de alienación leve o moderada.

En el supuesto de que el menor presente un grado de alienación parental severo, en ningún caso, permanecerá bajo el cuidado del progenitor alienador o de la familia de éste, se suspenderá todo contacto con el padre alienador y el menor será sometido al tratamiento que indique el especialista que haya diagnosticado dicho trastorno.

A fin de asegurar el bienestar del menor, y en caso de que, por su edad, resulte imposible que viva con el otro progenitor, el departamento de psicología del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, evaluando a los parientes más cercanos del niño, determinará qué persona quedará encargada de su cuidado; mientras recibe el tratamiento respectivo que haga posible la convivencia con el progenitor no alienador.

El tratamiento para el niño alienado será llevado a cabo en el Departamento de Alienación Parental del Servicio Médico Forense del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.”